La iniciativa ciudadana europea

 

¿Qué es la ciudadanía europea?

La ciudadanía europea es un status civil más que no sustituye a la nacionalidad estatal, por tanto, se complementa con la nacionalidad que ostenta cada persona. El simple hecho de ser ciudadano de la Unión Europea y, por ende, pertenecer a la misma, supone adquirir automáticamente la designación de ciudadano europeo. Ello se consagra en el artículo 20 del Tratado Fundamental de la Unión Europea (en adelante, TFUE): “será ciudadano de la Unión toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro”.

¿Qué privilegios otorga la ciudadanía europea?

El principio de igualdad (de trato, entre mujeres y hombres, etc.) viene recogido en numerosas ocasiones a lo largo del TFUE. De aquí se extrae que todos los ciudadanos lo son en condiciones de igualdad, lo que implica que la nacionalidad no es una condición excluyente o discriminatoria que los Estados puedan aplicar.

Entre las ventajas que se adquieren por el simple hecho de tener la ciudadanía europea aparecen una serie de derechos exclusivos (derecho a circular y residir en territorio de los Estados Miembros; derecho a votar; derecho de acceso a los documentos del Parlamento, Consejo y la Comisión Europea, etc.) y derechos comunes recogidos en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en la que se incluyen en un solo texto los derechos civiles, sociales, políticos y económicos, que a su vez se encuentran protegidos en todos los Estados Miembros.

 

¿Qué es la iniciativa ciudadana europea?

La iniciativa ciudadana europea es un instrumento de democracia participativa de la Unión Europea, mediante el cual un millón de ciudadanos europeos pertenecientes al menos a una cuarta parte de los Estados miembros podrán instar a la Comisión a presentar una propuesta legislativa. El derecho a presentar una iniciativa ciudadana europea se recoge en el Título II del TUE (artículo 11 párrafo 4). Esta iniciativa es el único instrumento de democracia transnacional que permite a los ciudadanos participar de una manera directa en la agenda legislativa de la Unión Europea, concretamente de la Comisión. Esto no sólo tiene sentido, sino que es necesario para cristalizar una verdadera democracia porque las decisiones de la Unión afectan de manera directa a los ciudadanos y ellos pueden con este mecanismo expresar sus deseos y visiones de una Europa mejor.

¿Cuál es la norma reguladora de esta iniciativa?

El Reglamento 211/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de febrero de 2011, sobre la iniciativa ciudadana europea, reconoce que los ciudadanos de la Unión tienen derecho a la iniciativa, lo cual quiere decir que pueden instar a la Comisión Europea a proponer un acto legislativo en cualquier ámbito que pertenezca a su competencia. En este Reglamento se establecen las normas y procedimientos que deben seguirse para llevar a cabo una iniciativa ciudadana europea.

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

El procedimiento que ha de seguirse para llevar a cabo una iniciativa ciudadana europea es el siguiente:

  • Comienza con un comité de ciudadanos compuesto por, al menos, 7 personas residentes pertenecientes a un mínimo de 7 Estados Miembros y con la edad suficiente para poder votar al Parlamento Europeo. Este comité deberá designar a un representante y a un sustituto.
  • El segundo paso es el registro. Antes de que la iniciativa pueda empezar a contar con declaraciones de apoyo de los ciudadanos, el comité deberá registrarla ante la Comisión Europea. Para poder ser registrada, se deberá facilitar la siguiente información en una de las lenguas oficiales de la Unión Europea: título, objeto, objetivos, disposiciones de los Tratados pertinentes, datos de los miembros del comité, documentos que acrediten los datos anteriores y las fuentes de financiación y apoyo a la iniciativa.
  • A continuación se deberá llevar a cabo una declaración de apoyo. Una vez realizado el registro de la iniciativa, el comité puede comenzar a recoger apoyos durante 12 meses (un millón de apoyos para que sea válida, esto es, pertenecientes al menos a una cuarta parte de los Estados Miembros). A su vez, esta iniciativa será tenida en cuenta en un determinado Estado Miembro si el número de firmantes es igual o superior al número de diputados al Parlamento europeo elegidos en dicho Estado, multiplicado por 750.
  • La fase de verificación y certificación consiste en que una vez que se ha recogido el necesario número de apoyos, los organizadores deberán presentarlas a las autoridades nacionales competentes encargadas de certificar estas declaraciones de apoyo (suelen ser el Ministerio de Interior, comisiones electorales o registros de población).
  • El procedimiento sigue con la presentación y el examen. Se le pide al comité que presente los certificados de las autoridades nacionales y que facilite información sobre la financiación y su fuente. Cuando la Comisión Europea recibe la iniciativa, está obligada a publicarla en un registro en el menor plazo de tiempo posible y a recibir al comité para que pueda explicarle su solicitud de forma concreta. El comité también podrá presentar dicha iniciativa en audiencia pública celebrada en el Parlamento Europeo y organizada por la comisión competente en lo que se refiere al fondo del asunto de la iniciativa.
  • Para finalizar, una vez que se ha consumado la parte de la presentación y examen, la Comisión deberá aprobar un documento oficial en el que se especifiquen las medidas que pretenda proponer en respuesta a la iniciativa y los motivos por los que haya decidido o no actuar. En cualquier caso, la Comisión Europea no está obligada a proponer legislación relacionada con una iniciativa y, si decide llevarla a cabo, se pone en marcha un procedimiento legislativo.

¿A qué conclusión se llega?

Como puede deducirse por lo anteriormente expuesto, las iniciativas que pueden llevar a cabo los ciudadanos pertenecientes a los Estados Miembros de la Unión Europea son un reflejo de participación política y democracia con la que cuenta la Unión, así como un ejemplo de legitimación ciudadana de la misma. El hecho de que los ciudadanos, incluso los jóvenes (siempre que se encuentren en edad de votar), puedan formar parte de las decisiones de los órganos comunitarios, garantiza a la Unión Europea la estabilidad legítima y la confianza que depositan los propios ciudadanos en la misma Unión.

 

La primera iniciativa ciudadana se registró en abril de 2012. Se trata, por lo tanto, de algo muy novedoso. Con el nacimiento de esta iniciativa nació también la verdadera democracia europea así como la auténtica participación por parte de los ciudadanos europeos en el Parlamento Europeo, y supone el inicio de una Unión Europea próspera y cimentada en unos sólidos pilares de legitimidad proveniente ya no sólo de los Estados Miembros, sino también de los ciudadanos europeos.

 

Fátima Ruiz Cárdenas

Abogada en prácticas.

 

 

 

 

Bibliografía

 

  • Tratado de la Unión Europea
  • Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea
  • Reglamento 211/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de febrero de 2011, sobre la iniciativa ciudadana europea
  • https://europa.eu/european-union/index_es

 

 

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