Esta semana, D. Ramón Rodríguez Arribas fue entrevistado por el programa “El cascabel” de trece. La entrevista se centró principalmente en la posibilidad de reformar la Constitución española en un momento donde el país se encuentra en un momento bastante grave debido a la Covid-19.

D. Ramón recalca que, “De lo que están hablando no es de reformar, es de acabar con ella. Creo que no hay un ejemplo histórico. Lo he tratado de encontrar, pero no hay tampoco antecedentes en otro país de que sea en las propias instituciones del país donde se está alojando la intención públicamente confesada de acabar con las instituciones”.

Reformar la Constitución es posible, pero siempre siguiendo las normas existentes para ello. Aunque D. Ramón ha mostrado su absoluto rechazo por ello, aclara que:

“La monarquía parlamentaria es la forma del estado de España. Se habla sin rubor ninguno de que se camina hacia la república de personas que se sientan en el Consejo de Ministros. Quienes apoyan esta coalición desde el punto de vista parlamentario lo que se quiere es acabar con la unidad nacional, un principio esencial en el que se fundamenta la propia Constitución. Si se rompe la unidad, no hay Constitución. ¿Alguien ha hablado de cumplir todos los requisitos que se establecen en el artículo 168 para poder reformar tan profundamente lo que se quiere cambiar? No, al contrario. Es muy grave”.

“Nadie habla de cumplir con los requisitos del artículo 168 para reformar la Constitución, sino al contrario”
“La Constitución no ha establecido ningún sistema cerrado”, insiste Rodríguez Arribas, que añade que “todo se puede reformar, pero hay que cumplir las condiciones que establece. Las Leyes solo se pueden derogar por otras leyes aprobadas según los requisitos, lo demás es revolución y golpe de estado. Lo grave es que se anuncie que están dispuestos a acabar con ello. Me parece que lo que está produciendo gran inquietud en los ciudadanos es ese ambiente de que las normas jurídicas valen en tanto en cuanto se quieran aplicar, pero si no, no sirven para nada. Esto es desde el punto de vista jurídico una revolución. La gravedad del asunto está en que nadie reacciona desde las instituciones salvo los tribunales. Cuando algún ministro dice barbaridades de estas, nadie dice nada por parte del Gobierno. Esa ausencia de salir al paso da una sensación de riesgo tremendo”.

Rodríguez Arribas alerta de la grave situación a la que nos enfrentamos y que ha señalado que “no se ha producido nunca. En los 42 años de Constitución, ni siquiera con el golpe de estado de Tejero hubo algo así. Ahora son las instituciones las que con todo descaro dicen que quieren cambiar la Constitución sin hablar de reforma. Lo que sucede en España es muy grave, no se puede imaginar en otros países. La Constitución española tuvo la generosidad de no establecer límite en la reforma. Solo estableció normas de reforma muy rigurosas, por eso se confunde legalidad con legitimidad. Pero no es legítimo”, ha concluido.

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